Tuesday, December 13, 2011

MBAs y naves espaciales?


Por JP Vega
Estudiante de Primer Año - Costa Rica

Hoy me gustaría compartir con ustedes los resultados de un proyecto iniciado este año en conjunto con Ad Astra Rocket (AARC).  AARC es la compañía a cargo del desarrollo del Motor de Magnetoplasma de Impulso Específico Variable (VASIMR®), una tecnología que promete enviar al hombre a Marte en 39 días, casi 7 meses más rápido que lo que le tomaría a un cohete químico convencional.  Este video resume el concepto original del Dr. Franklin Chang-Diaz, quien fue astronauta de la NASA hasta el 2005 y actualmente se desempeña como presidente y CEO de AARC.

Durante el Academy Week 3 las academias de Consultoría y Finanzas Corporativas se unieron para evaluar alternativas de mercados para VASIMR®, y opciones de financiamiento para lo que resta de su desarrollo.  Más de 50 candidatos a MBA de Kelley participaron en este proyecto.  Tras su final, AARC mostró interés en explorar con mayor detalle, y con la ayuda de estudiantes de Kelley, uno de los mercados descubiertos durante esta semana.  El Instituto de Efectividad Organizacional Global (IGOE) aportó gran parte del capital humano necesario para este proyecto (9 de los 11 miembros del equipo).  Tuve la dicha de ser uno de los líderes de este proyecto, el cual concluimos satisfactoriamente a finales del mes pasado.
Cierro el post de hoy con las 2 lecciones más importantes que obtuve a través de este proyecto:
1.       Alcanzar acuerdos en equipos de trabajo con muchos miembros puede ser un gran reto.  A mi parecer, un buen líder en esta situación requiere de una alta dosis de disponibilidad y paciencia durante el proceso, al igual que muestras constantes de interés en las ideas de todas las partes y en cómo integrarlas a la solución final del problema.  Ahora, nadie es perfecto, y por esto resulta clave establecer ciclos de retroalimentación del equipo para los líderes, y estar anuente a realizar los ajustes necesarios a través de toda la ejecución del proyecto.
2.       La importancia de practicar la escucha activa es un tema frecuente de instrucción en Kelley (en mi caso, he escuchado sobre esto en cursos de negociación, consultoría, y diseño organizacional).  Sin embargo, su importancia aumenta considerablemente cuando, como consultor, se ataca un problema en una industria tan orientada al aspecto científico del negocio.  No sólo es necesario entender lo suficiente sobre la tecnología en cuestión para brindar recomendaciones sensatas, sino que al tratar con las partes interesadas, la escucha activa fue un medio altamente efectivo para lograr que todos suspendieran sus marcos de referencia y enfocaran el problema compartiendo los mismos objetivos.

No comments:

Post a Comment